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Jehová es mi pastor; nada me faltará


¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Salmo 73:25

A mi hija de 8 años no le gustan los cambios. Para ella es muy estresante si se le cambian los muebles de lugar o se renuevan las cortinas. Su hermana mayor se queja a menudo que ella cita el Salmo 23 para apoyar su necesidad de que todo permanezca igual.
Una tarde, la llevé conmigo mientras hacía algunos mandados de último momento en un centro comercial. Al pasar por un negocio de ramos generales, me detuve frente a la sección de loza muy bien arreglada. Una vocecita muy clara, a mi lado, murmuró:
-Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Entendí el mensaje, y seguimos adelante. Me llamó la atención un estan­te con velas perfumadas. Mientras estiraba el brazo para alcanzar una particularmente hermosa, otra vez escuché un suave susurro:

-Jehová es mi Pastor; nada me faltará.
y así continuó a través del negocio. Con su ayuda no tan tenue, dejé el negocio con las manos vacías. Cuando fuimos al negocio de venta de mascotas, sin embargo, fue una historia muy diferente. Teníamos que conseguir algo para el perro, un nuevo juguete para el pájaro y maíz para los hámsteres.

-y ¿dónde quedó "Jehová es mi pastor; nada me faltará"? -quise saber.

-Pero, mami, yo soy su pastor. Ellos necesitan estas cosas. Dependen de mí -su pequeña voz era insistente.
Me di cuenta de que su argumento, aunque muy torcido a su favor, dada la situación, tenía una aplicación más amplia. Recordé una cita del libro El discurso maestro de Jesucristo: "Tenemos el privilegio de pedir por medio de Jesús cualquier bendición espiritual que necesitemos, con la sencillez de un niño. Podemos exponerle nuestros asuntos temporales, y suplicarle pan y ropa, así como el pan de vida y el manto de la justicia de Cristo" (p. 113).
Mi pequeña hija me había recordado que así como sentía que las mascotas dependían de ella para su cuidado, protección y entretenimiento, nosotros también debemos depender de Dios para suplir todas las perplejidades de la vida. Porque él es nuestro Pastor, a pesar de nuestros deseos, no tenemos necesidad de absolutamente nada.
Padre Dios, ayúdanos en todas nuestras elecciones a darte el control absoluto. Recuérdanos que debemos confiar en tu habilidad para resolver las cosas y que podamos entregarte hasta la administración de las cosas más triviales.

Escrito por: JANET M. GREENE

FUENTE: pmministries.com

1 comentario:

Kerusso dijo...

Buenas reflexiones de la niña, así como nosotros debemos aprender a depender totalmente del Señor, debemos tener en cuenta que tenemos quien depende de nosotros, la niña no olvidaba que sus mascotas dependían de ella, pues son suyas y es responsable de su bienestar aunque sabemos que Dios siempre cuida de sus creaturas, nos dá la responsabilidad de cuidar de ellas.

nosotros dependemos de El, los que El puso bajo nuestro cuidado, dependen de nosotros, con su respaldo.

Saludos.

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